Sangrado de implantación, ¿nos pasa a todas?

Sangrado de implantación, ¿nos pasa a todas?

5491 3661 Carmen Meixide

Si, más o menos, una semana antes de cuando te tiene que venir la regla, notas un pequeño sangrado, ligero y poco abundante, ¡no te asustes! Puede que tu cuerpo se haya desajustado o que se te haya adelantado la menstruación, pero también puede ser que te hayas quedado embarazada y sea el famoso sangrado de implantación.

Se conoce como sangrado de implantación a unas pequeñas manchas de sangre que se producen cuando el embrión consigue anidar en la pared del útero; este fenómeno no le ocurre a todas las mujeres, solo a una de cada cuatro, aproximadamente.

En el momento en que el espermatozoide consigue fecundar el óvulo se forma la primera célula fecundada, que se conoce con el nombre de cigoto. Aproximadamente 72 horas después se produce la segmentación de esta célula que da lugar a la mórula, que en 4 o 5 días se habrá convertido en blastocisto.

Sangrado de implantación
El blastocisto se compone de dos grupos de células, unas internas, que darán lugar al embrión, y otras externas, que se transformarán en una membrana que cubrirá y protegerá al embrión durante todo el embarazo. Cuando el blastocisto llega al útero, este produce unas prolongaciones que le ayuda a adherirse al endometrio, para comenzar a recibir el oxígeno y los nutrientes de la madre y continuar su desarrollo. A este proceso se le conoce como implantación, y tiene lugar, entre el séptimo u octavo día desde la fecundación, es decir, aproximadamente, una semana o pocos días antes de cuando nos finalizaría el ciclo.

Hay ocasiones en las que, al adherirse el embrión en la pared del útero, se rompen pequeñas venas y arterias que producen un sangrado leve y que, dependiendo de cada mujer, puede durar entre uno y tres días y consistir en una simple gota de sangre o una menstruación muy ligera; el sangrado de implantación no sigue ninguna regla fija y además, puede darse en un sólo embarazo, en todos o en ninguno.

El color del sangrado de implantación, al igual que el de la regla, puede ser rosado, rojo o más marrón, sin embargo no es tan intenso como la de la sangre de la menstruación y su textura es más ligera y más fina. Por otro lado, no hay que confundirlo con el sangrado de ovulación, el cual se produce a mitad de ciclo al romperse el folículo del que sale el óvulo. Aunque este también es escaso y oscuro, suele venir acompañado de moco cervical y, fundamentalmente, se produce en unas fechas que coincide con la ovulación, no a los pocos días de finalizar el ciclo.

Este tipo de sangrado es uno de los síntomas que confirman que se ha logrado el embarazo, además, puede ir acompañado de cólicos de uno o dos días de duración, ligera hinchazón en los senos, molestias estomacales que varían desde la diarrea al estreñimiento pasando por la acidez, somnolencia, náuseas, aborrecimiento a ciertos alimentos, tabaco u olores… sin embargo, la observación excesiva de los síntomas así como las ganas exacerbadas de ser madres, pueden hacer que nosotras mismas nos provoquemos los síntomas, por lo que, la mejor manera de salir de dudas, es realizando un test de embarazo, tras el quinto día de retraso de la regla.